Festival del Amor

YOU’RE TEMPORARILY BLOCKED

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Lengua muchacha traviesa - 813251

Yo el Funesto Hombre de la Mancha

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Caravelle Siempre tengo la esperanza, flaca, anémica esperanza, de que me haya erróneo, especialmente a causa de las anteojos. Triste Yo, el Funesto Hombre de la Mancha historia sobre el acabose itinerante de mi vida. Meciéndome en una raída hamaca aureolada de cocos podridos me fui hundiendo en la oscuridad, oyendo las bofetadas del océano en el aire y en las barcazas de los pescadores nocturnos. Nada creería. Verlo tan vivo al ñaño Efrén. Apenas descendimos de la furgoneta, Diana La Tonta Microscópica saludó — muy a medias — con su prima Toña y, en medio de nuestros hijos e hijas y sus novios y novias, fue a meterse en el mar. Entonces fuimos otra de las tantas parejas retozantes en la arena de esa noche de Atacames. Efectivamente, se trataba del galeno Ontaneda y, como siempre, amariconadamente, lucía un pañuelo rojo anudado a su cuello.

Cajas de luz

Verlo tan vivo al hermano Efrén. Generalmente uso gafas y trato de hacerme a la idea que el globo entero usa pulóveres de cuello alto. Inclusive Diana la Cínica, se doblaba, casi se asfixiaba sin dejar de señalarme con una de sus uñas largas, atornilladas. El gusano era carencia menos que la lengua babosa de la Insaciable Diana. Corrí al ablución con el pretexto de ir a vomitar, lo cual resultaba coherente con mi palidez de muerto vivo. Cubo su tamaño era como haberse audaz del edificio Dosmil, pensé y no le dije.

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